Publicado en Ciencia, Origen y evolución de la vida, Recursos

Alexander Ivánovich Oparin; el origen de la vida en la Tierra.

El 21 de abril de 1980, fallecía el biólogo y bioquímico soviético Alexander Ivánovich Oparin (Úglich, Rusia, 18 de febrero de 1894– Moscú, Rusia, 21 de abril de 1980).

Alexander Oparin se graduó en la Universidad Estatal de Moscú en 1917. En 1924 comenzó a desarrollar una hipótesis acerca del origen de la vida, que consistía en un desarrollo constante de la evolución química de moléculas de Carbono en el caldo primitivo.

En 1935 fundó el Instituto Bioquímico RAS y en 1946 fue admitido en la Academia de Ciencias de la URSS. En 1970 fue elegido presidente de la Sociedad Internacional para el Estudio de los Orígenes de la Vida. Está enterrado en el Cementerio Novodévichi, en Moscú.

Gracias a sus estudios de astronomía, Oparin sabía que en la atmósfera del Sol, de Júpiter y de otros cuerpos celestes, existen gases como el metano, el hidrógeno y el amoníaco. Estos gases son sustratos que ofrecen carbono, hidrógeno y nitrógeno, los cuales, además del oxígeno presente en baja concentración en la atmósfera primitiva y más abundantemente en el agua, fueron los materiales de base para la evolución de la vida.

Para explicar cómo podría haber agua en el ambiente ardiente de la Tierra primitiva, Oparin usó sus conocimientos de geología. Los 30 km de espesor medio de la corteza terrestre constituidos de roca magmática evidencian, sin duda, la intensa actividad volcánica que había en la Tierra. Se sabe que actualmente es expulsado cerca de un 10% de vapor de agua junto con el magma, y probablemente también ocurría de esta forma antiguamente. La persistencia de la actividad volcánica durante millones de años habría provocado la saturación en humedad de la atmósfera. En ese caso el agua ya no se mantendría como vapor.

Oparin imaginó que la alta temperatura del planeta, la actuación de los rayos ultravioleta y las descargas eléctricas en la atmósfera (relámpagos y rayos) podrían haber provocado reacciones químicas entre los elementos anteriormente citados. Esas reacciones darían origen a aminoácidos, los principales constituyentes de las proteínas, y otras moléculas orgánicas.

Las temperaturas de la Tierra, primitivamente muy elevadas, bajaron hasta permitir la condensación del vapor de agua. En este proceso también fueron arrastradas muchos tipos de moléculas, como varios ácidos orgánicos e inorgánicos. Sin embargo, las temperaturas existentes en esta época eran todavía lo suficientemente elevadas como para que el agua líquida continuase evaporándose y licuándose continuamente.

Oparin concluyó que los aminoácidos que eran depositados por las lluvias no regresaban a la atmósfera con el vapor de agua, sino que permanecían sobre las rocas calientes. Supuso también que las moléculas de aminoácidos, con el estímulo del calor, se podrían combinar mediante enlaces peptídicos. Así surgirían moléculas mayores de sustancias albuminoides. Serían entonces las primeras proteínas en existir.

La insistencia de las lluvias durante millones de años acabó llevando a la creación de los primeros océanos de la Tierra. Y hacia ellos fueron arrastradas, con las lluvias, las proteínas y aminoácidos que permanecían sobre las rocas. Durante un tiempo incalculable, las proteínas se acumularían en océanos primordiales de aguas templadas del planeta. Las moléculas se combinaban y se rompían y nuevamente volvía a combinarse en una nueva disposición. De esa manera, las proteínas se multiplicaban cuantitativa y cualitativamente.

Disueltas en agua, las proteínas formaron coloides. La interacción de los coloides llevó a la aparición de los coacervados. Un coacervado es un agregado de moléculas mantenidas unidas por fuerzas electrostáticas. Esas moléculas son sintetizadas abióticamente. Oparin llamó coacervados a los protobiontes. Un protobionte es un glóbulo estable que es propenso a la autosíntesis si se agita una suspensión de proteínas, polisacáridos y ácidos nucleicos. Muchas macromoléculas quedaron incluidas en coacervados.

Es posible que en esa época ya existieran proteínas complejas con capacidad catalizadora, como enzimas o fermentos, que facilitan ciertas reacciones químicas, y eso aceleraba bastante el proceso de síntesis de nuevas sustancias.

Cuando ya había moléculas de nucleoproteínas, los coacervados pasaron a envolverlas. Aparecían microscópicas gotas de coacervados envolviendo nucleoproteínas. En aquel momento faltaba sólo que las moléculas de proteínas y de lípidos se organizasen en la periferia de cada gotícula, formando una membrana lipoproteica. Estaban formadas entonces las formas de vida más rudimentarias. Así Oparin abrió un camino donde químicos orgánicos podrían formar sistemas microscópicos y localizados (posiblemente precursores de las células) a partir de los cuales esas primitivas formas de vida podrían desarrollarse.

Sus teorías se enfrentaron inicialmente a una fuerte oposición, pero con el paso del tiempo han recibido respaldo experimental y han sido aceptadas como hipótesis legítimas por la comunidad científica. Así, muchas de sus ideas fueron corroboradas en 1952 por los experimentos de los químicos estadounidense Stanley Miller (Oakland, California, 7 de marzo de 1930 – 20 de mayo de 2007) y Harold Clayton Urey (Walkerton, Indiana, 29 de abril de 1893 – La Jolla, California, 5 de enero de 1981). En el experimento de Miller y Urey, se realizó una simulación de las condiciones de la Tierra primitiva en busca de las reacciones químicas que pudieron construir sus primeros bloques esenciales (aminoácidos y proteínas) simples. Fue llevado a cabo en 1952 en la Universidad de Chicago.

Urey sospechaba la atmósfera primigenia estaba compuesta por amoniaco y metano. Los elementos predominantes en el Universo serían el hidrógeno (con diferencia el más abundante) el helio, el carbono, el nitrógeno y finalmente el oxígeno. Parecía lógico suponer que el hidrogeno se combinaría con el carbono para formar metano de igual forma, el abundante hidrógeno reaccionaría con el nitrógeno para formar amoniaco y lo mismo pasaría con el oxigeno para formar agua.

El helio y el hidrógeno que no hubiesen reaccionado, al ser gases ligeros escaparían al exterior evitando la fuerza de la gravedad. El agua formaría los océanos y la atmósfera estaría compuesta por metano y amoníaco fundamentalmente. Se trataría de una atmósfera reductora.

En el experimento Urey y Miller, mezclaron en tubos estériles vapor de agua, metano, amoniaco e hidrógeno simulando la atmósfera primitiva. Los tubos estaban conectados entre sí formando un circuito cerrado. Empleó electrodos para simular descargas eléctricas que aportaban energía al sistema (simulando la descarga de rayos en la atmósfera primitiva y la radiación ultravioleta del Sol). La energía suministrada debería ser era suficiente para permitir la ruptura de los enlaces de las moléculas de amoniaco y el metano y permitir una posible reordenación de los átomos de dichas moléculas.

Tras una semana analizaron la solución resultante por medio de la cromatografía y descubrieron que se habían formando los dos aminoácidos más simples, glicina y alanina, precursores de las proteínas (también se han encontrado aminoácidos dentro de meteoritos y también en nubes de gas en el espacio profundo) además de ácido acético, glucosa, ácido glutámico y ácido aspártico. Oparin tenía razón.

Entre sus obras destacan “The Origin of Life on Earth” (3.ª ed., 1957), “Life: Its Nature, Origin and Development” (1961) y “Evolutionary Development of Life” (1968).

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Test: pon a prueba tu visión periférica

Un trabajo con voluntarios muestra que la capacidad de distinguir objetos mediante la visión periférica varía significativamente entre individuos. Todos tenemos zonas de sombra en nuestro campo visual en las que apenas somos capaces de distinguir los detalles.

Lo que ves sobre estas líneas es una de las pruebas que el doctor John Greenwood ha utilizado para estudiar la visión periférica de un grupo de 12 voluntarios durante varios años. Se trata de un test visual, como el conocido de las letras de mayor a menor tamaño, pero en el que lo importante es fijar la vista en el punto rojo y tratar de diferenciar la hora de los pequeños relojes representados a ambos lados. Una parte de las personas tiene más fácil distinguir los relojes de la derecha y otra los de la izquierda, donde su visión periférica será un poco mejor.

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Las fascinantes pistas que dan los análisis de ADN sobre quiénes fueron los primeros habitantes de América

Hace miles de años, no había ni un sólo ser humano viviendo en el continente americano.Pero eso cambió en la última Edad de Hielo.

Hubo un tiempo en que la mayor parte de América del Norte estaba cubierta con una gruesa capa de hielo que hacía que la región fuera difícil de habitar.

Pero, en un momento dado, algunos humanos aventureros emprendieron un viaje hacia un nuevo mundo.

Probablemente, llegaron a pie desde Siberia a través del estrecho de Beringer, un puente de tierra que se extendía desde Alaska hasta Eurasia y que existió desde finales de la última glaciación hasta hace unos 10.000 años.

Ahora esa zona está sumergida bajo el agua.

Se sigue debatiendo cuándo llegaron esos primeros americanos y de donde venían.

Pero estamos cada vez más cerca de averiguar lo que pasó y de saber quiénes eran realmente.

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¿Qué es una falacia?

Una falacia es un razonamiento inválido o engañoso con apariencia de correcto que pretende ser convincente. Es muy habitual encontrárselas en muchísimos terrenos, sobre todo para argumentar a favor o en contra de causas o intereses de todo tipo. Cualquier comunicación honesta debería prescindir de ellas en la medida de lo posible, por lo que conviene estar muy al tanto de cuáles son, cómo detectarlas y combatirlas.

Nuestra intención http://falacias.escepticos.es/ es divulgar las nociones básicas de las falacias más comunes, y hacerlo en un formato que sea fácilmente “compartible” en redes sociales; nos mueve la idea de promover el pensamiento racional, eso que siempre se ha llamado “tener la cabeza bien amueblada”, vaya. Esperamos que os guste.

Afirmación del consecuenteArgumento a silentioArgumento ad antiquitatemArgumento ad hominemArgumento ad nauseamArgumento ad conditionalisArgumento ad consequentiamArgumento ad baculumFalacia del alegato especialArgumento ad verecundiamArgumento ex populoFalacia del francotiradorPost hoc ergo propter hocFalacia del hombre de pajaPetición de principioGeneralización apresurada

 

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Documentos TV- Somos lo que comemos

Vídeo: 51:58 19 jun 2002

Cada vez son más los consumidores preocupados por su alimentación y por los efectos que esta tiene sobre su salud. La mitad de las enfermedades están vinculadas con lo que comemos. Nos preguntamos el origen y el tratamiento de lo que nos llevamos a la boca. El documental es un recorrido por la industria agroalimentaria de los Estados Unidos y España en el año 2001, cuando ya existía la preocupación por lo que comíamos.

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Documentos TV – La alimentación del futuro

Vídeo: 49:23 22 dic 2013

Nutrición, genética y hábitos de vida condicionan nuestra salud. La nutrigenética y la nutrigenómica son la base de la nueva medicina preventiva. Cada día hay una mayor sensibilidad social sobre los beneficios y perjuicios que pueden ocasionar los alimentos. ¿Podremos escoger en el futuro los alimentos que mejor se adapten a nuestro perfil genético?

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La ‘comida saludable’ no es la misma para todos

Un estudio llevado a cabo por el Instituto de Ciencia Weizmann (Israel) ha descubierto que es necesario llevar a cabo una nutrición personalizada para ayudar a los pacientes a identificar los alimentos que ayudan u obstaculizan sus objetivos, puesto que las comidas “sanas” no son las mismas para todos. El estudio ha sido publicado en la revista Cell.

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