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5 charlas TED sobre Inteligencia Emocional para entender mejor las emociones 5 charlas TED sobre Inteligencia Emocional para entender mejor las emociones

¿Por qué hacemos cosas que no queremos? | Javier Ramírez | EDxReyJuanCarlosUniversity
A menudo solemos tomar decisiones que no nos hacen felices. Momentos en los que parece que todo se reduce a una única opción posible. ¿Por qué nos conformamos con cosas que no nos apasionan?

Daniel Goleman habla sobre la compasión
Daniel Goleman, autor de Inteligencia emocional, pregunta por qué la mayoría del tiempo no somos más compasivos.

¿Por qué los animales piensan y sienten? Por Carl Safina

Rita Pierson: Todo niño necesita un campeón
Rita Pierson, maestra durante 40 años, una vez escuchó a una colega decir: “No me pagan para querer a los niños”. Su respuesta fue: “Los niños no aprenden de la gente que no les gusta”. Un llamado conmovedor para instar a los educadores a creer en sus alumnos y para que se conecten verdaderamente con ellos a nivel personal y humano.

Tyler DeWitt: Hey profesores de ciencias, háganlo divertido.
El profesor de secundaria, Tyler DeWitt estaba muy entusiasmado con su lección sobre las bacterias (¡genial!)… pero quedó destrozado cuando sus alumnos la odiaron. El problema estaba en el libro de texto que era imposible de entender. Lanza un llamado emotivo para que los educadores de ciencias dejen de lado la jerga y la precisión extrema, y que a cambio hagan que la ciencia se enseñe a través de historias y demostraciones.

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Verdades y mentiras del ‘spinner’, el juguete que están confiscando a tu hijo en clase

El invento no puede ser más sencillo. Se trata de un artilugio de plástico (el más habitual: los hay de otros materiales) que puede mantenerse girando en los dedos entre 2 y 4 minutos, dependiendo de la energía con la que se impulse. El básico, de tres vértices, es el más vendido, aunque también hay diseños de dos y de cinco puntas. Los hay de colores y estampados, algunos incluso se iluminan. Se trata, en definitiva, de una especie de peonza moderna.

Aún hay mucho desconocimiento entorno a los spinners. Por eso, en ICON nos hemos propuesto analizar las claves de su éxito ayudados por expertos que esclarecen qué hay de cierto en todo lo que se cuenta sobre este juguete.

Mentira: es terapéutico

“Hoy por hoy, vender un spinner como un remedio a trastornos de déficit de atención es fraudulento. Hace falta investigarlo mucho más. Es muy preocupante la tendencia de la sociedad a vender cualquier cosa como terapéutica sin evidencias científicas”, argumenta la psiquiatra infantil Beatriz Martinez.

El spinner se vende como juguete terapéutico para niños con déficit de atención e incluso como cacharro antiestrés para adultos. Sin embargo, los especialistas con los que hemos hablado no creen en su capacidad rehabilitadora. “Lograr que un niño con déficit de atención se concentre en algo que se mueve es sencillo, pero no productivo porque no tiene repercusión a largo plazo. El spinner no regula el sistema atencional, que es el que realmente hay que trabajar en estos casos”, argumenta Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.

Según el especialista, lo que realmente funciona es trabajar el autocontrol, los límites y las normas. “El logro es conseguir que el niño se concentre solo, sin ayuda de un cacharro hipnótico. Una buena forma de incentivar esto en un caso de déficit de atención es animarle a que aguante lo máximo posible tranquilo o concentrado, haciendo los deberes, por ejemplo, sin ayudarse de ningún estímulo externo, y que vaya superando su marca personal”.

“Hay que lanzar mensajes realistas a los padres y no vender remedios milagros que no existen. Yo a mis hijos no se lo compraría. Pero tampoco quiero alarmar: un spinner es totalmente inocuo”, señala el neuropsicólogo.

Verdad: es el juguete del momento

Los spinners pueden comprarse en cualquier tienda de barrio y en grandes almacenes, donde empiezan a agotarse. En plataformas de venta online como Amazon o AliExpress el aumento de las ventas de este juguete es espectacular. Pero, ¿a qué se debe tanto furor? El neuropsicólogo Álvaro Bilbao se ha hecho con uno de ellos para tratar de entender el fenómeno: “Yo creo que es entretenido porque no para de moverse y el ruido que hace es bastante hipnótico. Al final estás pendiente de cuándo va a parar de girar”.

Verdad: es adictivo porque es sencillo

Laura, una estudiante de 13 años, cuenta que desde hace un mes en su colegio los llevan todos sus compañeros, aunque no les dejan jugar con los spinners durante las clases: “Solo podemos usarlos en el recreo. Es divertido porque es muy fácil usar. Todo el mundo puede hacer que se muevan. Darle vueltas al spinner relaja”.

Miguel Ángel, padre de una niña de 7 años, decidió probar el juguete que llevan la mayoría de los compañeros de su hija, ella incluida, a clase. Esta es su conclusión: “No me parece que tenga nada especial, simplemente es una cosa que gira. Me recuerda un poco al yoyó, que lo único que hacía era subir y bajar. Quizá esa sencillez es lo que lo hace adictivo. Dominarlo requiere pequeños desafíos que uno va superando sin problemas: primero piensas ¿seré capaz de hacerlo girar sin que se me caiga? Y cuando constatas que es la cosa más fácil del mundo, pruebas a hacerlo con cada dedo de la mano. Y por último con la nariz”.

Mentira: no desconcentra a los niños en clase

“He tenido que requisar varios en clase. Los niños los usan mientras estás explicando la lección y están más pendientes de cuánto tiempo aguanta el spinner en movimiento que de lo que les estás contando”, explica Marta Lozano, profesora del colegio Virgen de Atocha de Madrid. Este colegio madrileño no es el único en el que proliferan estos pequeños juguetes. “En mi clase todos tenemos uno. Si lo sacamos mientras estamos en clase, la profesora nos lo requisa”, cuenta María, alumna de primero de primaria.

Verdad: su creadora no se llevó un céntimo

Catherine Hettinger (62 años, Florida) creó el fidget spinner en 1993 con el único fin de interactuar con su hija Sarah. Hettinger sufre de miastenia (enfermedad que afecta a los músculos y provoca fatiga) y esta era una de las pocas maneras que tenía de jugar con Sarah. En 2005, la patente caducó y no pudo pagar los 360 euros que costaba renovarla. Casi 25 años después de que lo inventara, se venden miles de ellos al día y ella no recibe ni un céntimo de los beneficios que generan sus spinners. Sin embargo, Hettinger, que ahora podría ser millonaria, no vive torturada por su mala suerte. “Al contrario: estoy muy emocionada de que algo que yo creé tenga tanto éxito. Mi principal motivación nunca fue hacer dinero con los spinner“, aseguró la estadounidense a The Guardian.

Mentira: hay estudios que avalan su eficacia

Muchas de las páginas web que lo tienen a la venta anuncian el spinner como un artilugio “perfecto para la ansiedad, la concentración, el déficit de atención, el autismo, la hiperactividad, el estrés o incluso para perder malos hábitos”. Descripción que a los especialistas que hemos consultado no les resulta fiable.

“Para poder considerar un producto como terapéutico hacen falta de cuatro a cinco años de investigación previa. De momento, no hay ningún estudio o informe que avale las propiedades curativas que algunos adjudican a los spinners“, señala Álvaro Bilbao. Opinión que también comparte la psicóloga especializada en infancia y adolescencia Cristina García Van Nood: “Lo vi por primera vez hace un mes; ahora lo tienen muchos de mis pacientes, por eso me he informado. No hay ningún estudio científico que certifique su eficacia como tratamiento terapéutico. Y por lo que he visto en consulta es todo lo contrario. Los niños no atienden mientras están jugando con ellos y tengo que pedirles que lo guarden cuando están en consulta. Es totalmente contraproducente”.

Verdad: algunos colegios de EE. UU. los están prohibiendo

En España, empezamos a sufrir la fiebre spinner hace apenas unas semanas. Sin embargo, en Estados Unidos comenzó a principios de año y ya empieza a preocupar a los educadores. Son varios los colegios que han prohibido a sus alumnos acudir a clase con estos cacharros. No es suficiente con guardarlos en el estuche y sacarlos durante el recreo. “Los niños en clase no quitaban los ojos de su spinner o del spinner de su compañero, por eso decidimos que lo mejor era prohibirlos”, confiesa Meredith Daly, maestra de una escuela pública de Arizona.

La profesora madrileña Marta Lozano no tiene inconveniente en que sus alumnos jueguen con ellos en el recreo, siempre y cuando respeten las normas dentro de clase: “Es un entretenimiento inofensivo. Incluso yo juego a veces con los spinners de mis estudiantes en el patio. Creo que lo realmente importante es poner límites durante las horas de clase. Porque hoy son los spinner, pero mañana será otro juguete nuevo el que traigan y tienen que entender que no pueden jugar mientras explicamos el temario”.

Verdad: se puede comprar por solo dos euros

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Publicado en Artículos científicos, Neuroendocrino

Así sufre el cerebro por el exceso de alcohol durante la adolescencia

Beber alcohol en exceso durante la etapa de la adolescencia puede tener consecuencias muy negativas para el desarrollo del cerebro, según explica el último estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke (EE.UU.) y que recoge la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

Las conclusiones del estudio detallan que tomar alcohol en demasía provoca daños en la zona del cerebro que controla la memoria de larga duración y el aprendizaje, lo que afecta al crecimiento de un cerebro que aún necesita desarrollarse plenamente. “A los ojos de la ley, una vez que los jóvenes alcanzan la edad de 18 años ya se consideran adultos, pero el cerebro sigue madurando y perfeccionando hasta más de los 20 años”, explica Mary-Louise Risher, coautora del estudio.

Así, una actividad sináptica alta es la mejor señal de que el aprendizaje está siendo eficiente, de ahí que el LTP sea más alto en personas más jóvenes porque tienden a adquirir grandes cantidades de información en la memoria; mucho más que cuando nos acercamos a la edad adulta.

Los resultados del estudio revelaron un cambio estructural en las células nerviosas del hipocampo junto a un LTP hiperactivo; además las espinas dendríticas, donde se producen la mayoría de sinapsis de las neuronas, aparecían como si estuvieran inmaduras, desgarbadas y largas (las maduras son cortas y con aspecto similar a una seta). Respecto al LTP hiperactivo no es algo positivo a pesar de lo que pudiera parecer: “un animal que produce demasiado LTP finalmente dejará de aprender, ya que para aprender a ser eficiente, el cerebro necesita un delicado equilibrio de excitación e inhibición y demasiado de cualquiera de ellas hace que los circuitos cerebrales no funcionan de manera óptima”, aclara Scott Swartzwelder, coautor del estudio.

Es muy posible que el alcohol altere el proceso de maduración de los circuitos cerebrales, lo que puede afectar a la función cognitiva más adelante”, sentencia Risher.

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Publicado en 1º ESO, Minerales y Rocas, Vídeos

Minerales y Rocas 1º ESO

Video pensado para estudiantes de 1º de ESO de Ciencias Naturales, donde se narra qué es un mineral, sus propiedades, qué es una roca y los tipos de roca, poniendo ejemplos concretos. Donde dice “pudinga” debería decir “conglomerado”.

La clasificación de las rocas

Ciclo de las rocas

Los Fósiles

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Michael Levin quiere hablar con las células para curar el cáncer

Michael Levin

Dir. Centro Regeneración y Dllo. biológico (Univ Tufts)

Las células de nuestro cuerpo se comunican entre ellas. Se dicen cosas. Pero no las entendemos. No se trata, claro, de que los aminoácidos y las proteínas entablen conversaciones como las que tenían los protagonistas de Érase una vez… la vida. Serie de animación francesa que consiguió en los ochenta que millones de niños se enamoraran de la anatomía (y pensaran también que los gérmenes eran unos renacuajos pelirrojos con cara de pillo y pelos de punta). Nuestras células se comunican porque en un organismo tan complejo necesitan decirse qué función cumple cada una, dónde deben situarse y qué tamaño tienen que desarrollar. Una de las formas en que esta información se traslada es a través de señales bioeléctricas, así que -aunque parezca de perogrullo- se puede afirmar que si somos capaces de desentrañar su idioma para entenderlo y comunicarnos con ellas, seremos capaces de darles instrucciones. Evidentemente suena mucho más sencillo de lo que resulta en realidad, pero hay un científico que lleva tiempo desentrañando este lenguaje y asegura que, gracias a ello, podremos regenerar órganos amputados o curar el cáncer. Ese científico es Michael Levin y dirige el Centro de regeneración y desarrollo biológico de la Universidad de Tufts en Estados Unidos.

“Hemos desarrollado algunas técnicas para escuchar y hablar este lenguaje eléctrico. Somos capaces de ver directamente estas señales eléctricas e incorporar nuevas señales en el proceso para tratar de controlar lo que ocurre” afirma Levin. El equipo de Levin busca entender cómo se orquestan las conductas celulares individuales que permiten a los organismos complejos construirse y remodelarse en una estructura correcta. Para ello utilizan técnicas de genética molecular, biofísica y modelización por ordenador. En un artículo publicado por el Journal of Neuroscience, Levin ejemplificaba la importancia de la bioelectricidad: “Las señales bioeléctricas no son simplemente el interruptor que enciende o apaga el ordenador, permitiendo pasivamente que cumpla sus funciones, sino que realmente tienen información importante, que funciona como el software que permite al ordenador realizar actividades complejas”. Sus estudios no se limitan al campo teórico, puesto que ya han experimentado con seres vivos como ranas, gusanos o algunas especies de peces, consiguiendo que tejidos dañados se regeneren interceptando esta comunicación bioléctrica e introduciendo señales con nueva información.

Levin es consciente de la expectación y las esperanzas que despiertan en mucha gente sus trabajos, en especial cuando se menciona la palabra cáncer, responsable de millones de muertes en el planeta cada año, aunque advierte de que es incapaz de establecer un plazo para predecir cuándo podrán estas técnicas ser aplicadas en humanos. Sin embargo se muestra optimista de cara a lo que sucederá en los próximos años: “estamos empezando a vislumbrar cómo funcionan estos procesos. Así que el futuro será brillante”

Edición: Azahara Mígel
Texto: José L. Álvarez Cedena
Leer en One.El País

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