Publicado en Artículos científicos, Ciencias de la Tierra y Medioambiente

“El plástico está cambiando la naturaleza fundamental de los océanos”

La basura que acumulan los mares es un nuevo ecosistema desconocido para esta microbióloga

La bióloga marina Linda Amaral tiene el dudoso honor de haberle puesto nombre a un nuevo ecosistema terrestre, la plastisfera. El término se inspira en biosfera, que engloba a todos los seres vivos que hay sobre el planeta. Desde hace años, esta investigadora del Laboratorio de Biología Marina en EE UU —después del verano comenzará a trabajar en el Real Instituto de Investigación Marina de Holanda— ha estado recorriendo mares y océanos para recolectar muestras de plástico. Algunos cálculos señalan que hay hasta 245.000 toneladas de plástico en el mar y cada año llegan otros ocho millones de toneladas. Los efectos más visibles de este basurero flotante son los animales atrapados o intoxicados por los trozos más grandes. Es solo la punta del iceberg, pues la mayoría de los fragmentos que hay en el mar tienen el tamaño de un trozo de confeti o menos. Estos materiales están cambiando la esencia de los océanos, dice Amaral (Massachusetts, 1968), aunque aún apenas se sabe cómo ni cuánto. De visita en Madrid para participar en un simposio organizado por la Fundación Ramón Areces, Amaral explica en esta entrevista por qué los microbios pueden ser la respuesta.

Pregunta. ¿Qué es la plastisfera?

Es la capa de vida que hay encima del plástico, no solo en el océano, sino en cualquier lugar donde hay este material, agua y microbios. En cuanto un trozo de plástico llega al agua, las bacterias lo colonizan. Básicamente han encontrado un nuevo hábitat en el océano, uno que no existía hasta hace poco. Hemos estado estudiando este nuevo ecosistema en muchas partes del mundo, incluyendo en los giros oceánicos donde se concentran estos residuos.

Respuesta. ¿Cómo de grande es este ecosistema?

Lo interesante del plástico, y es una de las razones por las que no hemos sido conscientes de la magnitud del problema hasta ahora, es que, al contrario de lo que sale en los medios, que hablan de grandes islas de basura, realmente no es así. Se trata de trozos del tamaño del confeti, de menos de cinco milímetros, que se acumulan en los giros. El problema ha permanecido invisible. Como ya se trabajaba en el estudio del plancton marino, hemos recogido estos residuos del océano y gracias ello empezamos a entender mejor la magnitud del problema y su distribución. Tenemos que hacer que el plástico sea más caro

P. ¿Qué tipo de impactos tiene este plástico en la vida marina?

El impacto más visceral es el de los mamíferos atrapados en redes de plástico. Estos animales se comen grandes trozos de plástico, se atragantan y sufren malnutrición porque sienten que su estómago está lleno. Lo que hace mi laboratorio es analizar problemas más sutiles, menos conocidos y difíciles de explorar. Esto incluye cómo el plástico está cambiando la naturaleza fundamental del océano. En el centro del océano hay muy pocos nutrientes. Cuando los residuos llegan a estas zonas se convierten en una fuente de alimento porque atraen metales y otros compuestos de los que se nutren los microorganismos. Esta especie de oasis de plástico en mitad del mar está cambiando el ecosistema original. En mi laboratorio intentamos entender las diferencias entre este ecosistema y las aguas abiertas y limpias. También estudiamos la capacidad de los plásticos para transportar organismos. Claramente toda la cadena trófica está comiendo plástico y queremos saber si tiene un impacto a medida que se acumula en los diferentes organismos.

R. ¿Tienen ya algún resultado?

Hemos encontrado trozos de plástico con un 25% de vibrios [un grupo de bacterias]. Las vibrio son el agente causante del cólera. No todas las especies lo causan, pero muchas pueden provocar diferentes enfermedades en humanos y otras especies. Más allá de la salud humana, esto podría también tener impactos económicos. Por ejemplo la acuicultura puede verse afectada.El plástico transporta bacterias que pueden causar cólera

P. ¿No hay forma de limpiar la contaminación existente?

R. Las limpiezas de playas pueden acabar con los trozos grandes, pero la verdadera solución es pensar en cómo los plásticos de un solo uso acaban en el océano. Normalmente se debe a una mala gestión de los residuos. No estoy ni mucho menos en contra del plástico, como científica lo uso todo el tiempo, es un material que necesitamos como sociedad. ¿Por qué hacemos un material tan resistente y lo usamos solo una vez? No tiene sentido. Tenemos que hacer que el plástico sea más caro. He oído que no se recicla ni el 3% de todo el plástico reciclable. Claramente hay países que necesitan ayuda con esto. La basura marina no respeta fronteras, es un problema de todos. Incluso si no generas residuos puedes acabar sufriendo las consecuencias. Hay que afrontar que todos somos parte del problema, lo queramos o no. Deberíamos unirnos como una sociedad global y pensar en formas de detener el enorme flujo de plástico que llega al océano.

P. Usted está trabajando también en Río Tinto, un análogo de Marte ¿En qué concretamente?

Estoy estudiando patógenos como la legionela. Es un problema serio en la península Ibérica y también en EE UU. La mayoría de gente que estudia este patógeno no piensa en su ecología y evolución, en cómo se convirtió en un patógeno y qué hace en el medio ambiente cuando está en estado salvaje, por qué vive donde vive. Yo estoy interesada en estudiar este aspecto con científicos de Portugal en Río Tinto donde hemos encontrado legionela.

R. En su conferencia ha hablado de piratería ¿Por qué?

La legionela es un patógeno emergente. Antes de que hubiese agua caliente, torres de refrigeración, cabezales de ducha, máquinas de vapor, este organismo no era un patógeno para nosotros. Se convirtió en uno debido a los cambios en nuestro estilo de vida. Me interesa saber cómo pasó de ser un patógeno de microbios a otro de humanos. El estudio de bacterias de legionela como las de Ríos Tinto nos puede ayudar a entender cómo da el salto evolutivo para atacar a otras especies. Y nos ayuda a saber de dónde pueden surgir nuevos patógenos. La piratería viene de que hay microbios que se alimentan de bacterias. Normalmente las ingieren envolviéndolas en unas bolsas llamadas vacuolas. Las vacuolas tienen enzimas que comienzan a digerir las bacterias. Lo que hace la legionela para defenderse es robar genes de su huésped para engañarle y convencerle de que no es comida. Produce una vacuola especial que le ayuda a dividirse dentro del microbio hasta que lo conquista y lo mata. Entender mejor cómo la legionela puede usar tantas formas diferentes de robar genes para evadir un sistema inmune puede ayudarnos a saber cómo se convierte en un patógeno y cómo se expande.

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Guía para utilizar bien el microondas (en efecto, lo hace mal)

¿pasa algo por quedarse mirando girar el plato?
Enrique Andrés, especialista de producto de Home Appliances de LG España: “Las ondas microondas son una forma de energía parecida a las ondas de radio, de televisión o a las de la luz del sol. Se expanden hacia fuera pero no pueden atravesar las paredes metálicas del horno. Además, estos electrodomésticos dejan de producir microondas automáticamente una vez se abre la puerta”.

¿Es necesario que el plato del microondas de vueltas?

Depende de lo caliente que se quiera comer ese día. Continúa Enrique Andrés: “Meter recipientes grandes que no dejan girar el plato es uno de los errores más comunes. Al no permitir este movimiento, las ondas no se distribuyen correctamente y no calientan bien los alimentos”.

Tuppers con tapas que no cierran bien, ese plato que se compró de recuerdo en algún viaje a Lisboa… ¿Cualquier recipiente que aparezca por casa vale para calentar alimentos?
Lo explica Pedro Lozano, endocrino: “Lo apropiado es utilizar recipientes específicos para microondas, bien sean de plástico, silicona, cristal. La porcelana también es aconsejable. Y nunca hay que introducir metal”.

¿Hay que tapar la comida?
Sí. Y nada de lanzar un alimento directamente sobre la base del microondas. “Siempre es mejor tapar los alimentos porque así evitamos el contacto directo con las ondas”, indica Lozano. El especialista de producto de Home Appliances de LG España, Enrique Andrés, añade que taparlos es importante para asegurar el buen funcionamiento de la máquina: “No cubrir los alimentos al cocinar hace que se vaya acumulando grasa en las paredes y que se produzcan chispas que dañen la zona por donde pasan las ondas del microondas. Esto provocará que con el tiempo este electrodoméstico no caliente correctamente”.

Usar la opción de descongelar o no usarla. Esa es la cuestión.

“Siempre que se pueda, lo mejor es descongelar los alimentos de forma tradicional, poco a poco, al natural. Hacerlo mediante el microondas provoca que pierdan propiedades. Y debemos recordar que un alimento que ya se ha congelado no debe volver a congelarse”, sostiene el endocrino Pedro Lozano.

¿Cómo se debe limpiar adecuadamente un microondas para que no crezca una colonia de bacterias en su interior?
Lo explica Elvira Nistal, asesora nutricional: “Lo más importante es evitar que queden trocitos o restos de comida. Por lo demás, basta con limpiarlo como cualquier otro electrodoméstico”.

¿Hay algún tipo de alimento que no sea conveniente calentar en el micro?

“Para que las verduras y frutas no pierdan antioxidantes, lo más recomendable es no añadir agua”, explica Nistal. Y recomienda: “Si tenemos puesta la nevera a una potencia alta, es mejor dejar los alimentos un ratito a temperatura ambiente antes de meterlos en el microondas para que el contraste de temperaturas no choque demasiado”.

Cocinar con este electrodoméstico lleva tiempo de moda. ¿Cuáles son las reglas básicas a tener en cuenta para no elaborar una chapuza?

Lo importante, para evitar perder sabor y textura es el juego entre potencia y tiempo. Eso, y no hacer girar la ruleta del tiempo despreocupadamente e irse a ordenar papeles, por ejemplo. Susana Pérez, responsable de la web de cocina webosfritos.es y autora del libro Mug Cakes, bizcochos en taza listos en 5 minutos tiene claro que el microondas es un aliado perfecto para sus recetas: “Estoy muy contenta con los resultados, tanto en bizcochos dulces como saldaos. El micro cuece, no hornea, por lo que procuro suplir las carencias con algún truco. Pero tanto en textura como en sabor se consiguen buenos resultados. En este caso, se trata de quitarte las ganas de dulce sin montar parafernalia repostera. Pero también lo uso para hacer pescados porque quedan estupendos”. Tan práctico es cocinar en el microondas que la mayoría de webs de cocina ya suelen incluir una sección sobre este electrodoméstico. Llegados a este punto, es inevitable acordarse del delicioso libro de cocina más triste de la historia Microwave for one, de Sonia Allinson

¿Usarlo mucho repercute en la cartera a final de mes?
Al revés, según Gas Natural Fenosa utilizarlo en vez del horno ahorra entre un 60% y un 70% de energía, además de tiempo. Añaden, además, que hay que elegir uno que tenga el tamaño y la potencia adecuadas a las necesidades reales. Y recuerdan un básico: “A más cantidad se necesitará más potencia o tiempo”.

Algunos consejos sabrosas
Francisco Medina Vázquez, de La Trastienda Tapas del Mercado de San Antón de Madrid, comparte estos consejos que suele utilizar en su establecimiento para sacar el máximo partido al microondas:

  1. Saca todo el jugo a los cítricos.
    Mete las piezas de fruta en el microondas entre 15 y 20 segundos. Sacarás mucha más cantidad de jugo cuando las exprimas.

  2. Cebolla sin lágrimas.
    Para evitar los clásicos lloros, antes de cortar las cebollas introdúcelas unos breves segundos en el micro.

  3. Aceites aromatizados al instante.
    Mezcla un aceite con un puñado de las hierbas aromáticas que prefieras. Introdúcelo en el microondas para dar un golpe de calor y conseguirás un aceite aromatizado muy especial.

  4. Bechamel colorida.
    A la hora de elaborar croquetas, mezcla la leche que vayas a usar con tinta de calamar e introduce la mezcla unos 15-20 segundos en el microondas. Le aportará sabor y color a la masa final.

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Venenos silenciosos, José Luis Barbería

Cáncer, infertilidad, diabetes, superbacterias resistentes a los antibióticos… Son las nuevas plagas de la contaminación global, vinculadas a la exposición creciente a compuestos químicos relacionados con nuestro estilo de vida.

La LECHUGA que usted se sirve a la mesa puede muy bien haber sido regada con amoxicilina o ibuprofeno, sobre todo si el suministrador irriga su huerta con aguas residuales; el pescado que consume puede contener metales pesados, particularmente si se trata de un pez grande, depredador; y el filete de carne quizá proceda de un animal tratado con fármacos o alimentado con piensos basura.

“¿Es posible hacer un uso sostenible de los productos químicos que mejoran nuestra calidad de vida y, al mismo tiempo, disfrutar de un planeta no contaminado? ¿Podemos seguir vertiendo al medio ambiente todo aquello que nos sobra como si el planeta fuera un sumidero sin fin?”, se pregunta Félix Hernández, catedrático de Química Analítica de la Universidad Jaume I de Castellón.

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Publicado en 3º ESO, Anatomía Aplicada, Cardiorespiratorio

Dudas y respuestas sobre la hipertensión

¿Qué es exactamente la hipertensión?