Publicado en 3º op, Artículos científicos, Tutoría

Modificación de conductas

Dra. María de los Angeles Avaria B

Neurología Infantil y Adolescencia

CONCEPTOS BÁSICOS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTAS

El niño(a) como parte de su crecimiento y  desarrollo,  ejecuta una serie de conductas. Aquellas que son reforzadas (premiadas) tienden a permanecer. Aquellas que son ignoradas (no reforzadas) o castigadas (refuerzo negativo) tienden a extinguirse.

En la conducta humana se ha observado que el refuerzo positivo es mucho más efectivo en cambiar una conducta que el castigo, ya que éste igual es un refuerzo de la acción realizada.  Si la conducta inadecuada  es ignorada, no será reforzada y tenderá a debilitarse para desaparecer si sucesivamente sigue siendo ignorada.  Si a este “ignorar la conducta “se agrega una enseñanza de una conducta alternativa aceptable, para lograr el objetivo, será más fácil el cambio.

Es necesario tener algunos pasos claramente definidos:

1.       Elegir la conducta más disruptiva o que causa más problemas al niño.

2.       Establecer la frecuencia con que se presenta dicha conducta en el día o semana.

3.       Establecer con el niño la necesidad de cambiar esta conducta, enfatizando en forma explícita y concreta que se espera de él. (meta) Evitar situaciones ambiguas que pueden interpretarse de distinta manera por el niño o usted. Por ejemplo no poner como meta  “portarse bien” o “no portarse mal”.  Puede significar instancias muy distintas.

4.       Establecer la meta de común acuerdo con el niño. Poner metas a su  alcance, de poca exigencia al comienzo. Si la meta es muy exigente, el no poder conseguirla lo hara sentirse fracasado y dejara de intentarlo. Considerar las características temperamentales y problemas de cada niño como la presencia de un Trastorno por Déficit de Atención que hará más difícil lograr cambios en el corto plazo. SE CONSIDERA QUE EL MEJOR REFORZADOR ES EL ÉXITO OBTENIDO.       Mejora nuestra autoestima y nos da mayor seguridad,  permitiéndonos  enfrentar nuevos desafíos.

5.       Establecer en forma muy clara la consecuencia de su conducta, tanto si la cumple como si no lo hace. Ej. : si logras traer todas las tareas anotadas te leeré un cuento en la noche. Si no lo logras no podré hacerlo. O puede ser el ver televisión, o salir a andar en bicicleta, dependiendo de las rutinas y hábitos del niño y su familia.

6.       Es importante que el reforzador (premio) y  la consecuencia  sean conocidos previamente, sean concretos, lo mas inmediato posible a la conducta.  No es adecuado establecer conductas poco claras y refuerzos poco claros, como ejemplo: “Si subes tus notas a final de año te regalaré una bicicleta. Para un niño escolar, el fin de año es muy lejano y abstracto, y el subir las notas puede ser interpretado como subir la de educación física, y por último, los niños tienen siempre la impresión de que todo se va arreglar, ya que aún mantienen cierto pensamiento mágico.

7.       Es de ayuda dejar este “contrato” por escrito o formalizarlo de alguna manera, e ir evaluando los resultados en el camino. Se puede ir anotando los éxitos (no los fracasos, es poco estimulante) en una cartulina que esté a la vista, y una vez lleno una cierta cantidad recibir otro premio.  Es importante el refuerzo positivo “lo lograste”, evitando comentarios pesimistas del tipo “sabía que no lo lograrías”. Siempre enfatizar lo positivo.

8.       Una vez que la conducta conseguida se ha establecido, se quita el reforzador permanente y se refuerza en forma intermitente, de acuerdo con el niño.  Si el reforzador es muy efectivo se puede utilizar para modificar otra conducta, con una explicación como: “Estoy muy feliz y orgulloso (a) de tus logros, creo que has tenido éxito gracias a tu esfuerzo.  Creo que ahora debes intentar…….”   Recordar reforzar en forma esporádica, al menos socialmente,  la conducta ya conseguida.

Mejor que las amenazas son las advertencias, y mejor que los castigos es la aceptación  de las consecuencias naturales o lógicas derivadas de una conducta.

 

El niño relaciona el castigo al enojo de sus padres o profesores, y no lo percibe muchas veces como la consecuencia de su conducta.

Estas estrategias deben ir acompañadas fuertemente de acciones que promuevan y refuercen el  DESARROLLO MORAL en niños y adolescentes.

Autor:

Bioquímica, profesora de biología y geología

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